Habiendo repasado ésto, creo que estamos en condiciones de seguir adelante analizando el próximo aspecto: la conversación. Ya la saludamos, ya estamos frente a ella, y ya logramos que nos responda. Hicimos una pregunta, porque las preguntas obligan respuestas y nos permiten re-preguntar.
Con una pregunta nosotros sabemos a grandes rasgos cómo es ella. Nos daremos cuenta si tiene algún tipo de fobia a hablar con extraños, si es tímida (porque nos contesta de manera tajante) o si le encanta charlar y se nos queda hablando. Estas tres situaciones se pueden dar de manera aleatoria, y nosotros tenemos que estar preparados para afrontar cada una de ellas.
Empezando con la menos favorable, vamos a situarnos en la situación en la cual le hacemos alguna pregunta y nos contesta con un simple movimiento de cabeza, o muy – pero muy – pocas palabras.
La chica que no nos contesta, o nos contesta poco: si ella nos contesta muy corto es porque a) no tiene ganas de hablarnos o b) porque es tímida. Como está configurado nuestro cerebro, siempre pensaremos que la primer respuesta es la correcta. Lo hacemos inconcientemente. Preferimos pensar que ella no nos quiere hablar a que es tímida. Vamos a ser un poco más positivos en este artículo.
Si ella no tiene ganas de hablarnos, lo averiguaremos de una manera muy sencilla: repreguntando. Hacer otra pregunta es clave para ver cómo es ella. Incluso quizás necesitaremos hacer dos preguntas más. Recuerda que no tiene que ser un tema que te interese, ya que lo único que estás buscando es hablar y comenzar una conversación.
Si te encuentras en la parada del Bus y le preguntas por dónde pasa tal línea de colectivos y ella te contesta de manera tajante, lo mejor que puedes hacer es probar con alguna otra pregunta, como por ejemplo “¿qué me tengo que tomar para llegar al centro de la ciudad?”. Son preguntas que obligan a contestar de manera más completa. Si ante esa repregunta sigue contestando cortito, o ni siquiera contesta, yo diría que te olvides de ella y sigas con tu camino. Seguramente encontrarás alguna más abierta a la conversación. Es común que alguien no quiera hablar, nosotros no sabemos qué les está pasando por la cabeza en ese determinado momento.